Cómo funciona la tokenómica
La tokenómica es el diseño de la oferta, la distribución y los incentivos de un token. Fija cuántos tokens existen, cómo se emiten, quién los recibió y a qué precio, cuándo se liberan los tokens bloqueados y qué papel económico cumple el token en el protocolo. Una buena tokenómica alinea a quienes construyen, usan y mantienen el token; una mala enfrenta a los de dentro con los compradores posteriores. Es el plano económico detrás del precio.
Ejemplo numérico
Dos tokens cotizan al mismo precio y la misma capitalización. El token A tiene el 90 % de la oferta en circulación y un tope fijo. El token B tiene el 20 % en circulación, con asignaciones de equipo e inversores que se liberan a lo largo de dos años. El token B afronta años de presión vendedora estructural mientras esos tokens hacen vesting, por bueno que sea el proyecto. Mismas cifras de titular, oferta futura muy distinta.
Qué revisar
Lee la oferta en circulación frente a la oferta máxima, el calendario de vesting y liberación, la cuota de los de dentro, y si el token tiene demanda real (comisiones, staking, gobernanza) o solo especulativa. Un token que hay que comprar para usar el protocolo tiene un suelo de demanda; un token sin utilidad solo tiene relato.
Por qué importa
El precio sigue a la oferta y la demanda, y la tokenómica es el lado de la oferta, fijado años por adelantado. Muchos proyectos sólidos fueron malas inversiones simplemente porque las liberaciones inundaron el mercado. Antes de dimensionar una posición, modela la oferta futura, no solo el gráfico. Véase también: prueba de participación, donde el staking retira oferta de la circulación.
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